6 mitos sobre el dentista que deberías dejar de creer

El miedo al dentista muchas veces nace de ideas equivocadas que se transmiten de generación en generación. Aclaremos algunas de las más comunes.

"Si no me duele, no tengo nada"

El dolor suele aparecer en etapas avanzadas de una caries o de una enfermedad de encías. Para cuando duele, el tratamiento necesario suele ser más invasivo. Los controles preventivos existen justamente para detectar lo que aún no duele.

"Los tratamientos dentales son siempre dolorosos"

La odontología moderna cuenta con anestesias más efectivas y técnicas menos invasivas que hace 20 años. La mayoría de los procedimientos son mucho más tolerables de lo que la gente imagina.

"Blanquear los dientes los daña"

Un blanqueamiento realizado por un profesional, con los productos y concentraciones adecuadas, no daña el esmalte. El riesgo aparece con productos caseros sin supervisión o uso excesivo.

"Los niños no necesitan cuidar los dientes de leche porque se caen igual"

Los dientes de leche guardan el espacio para los definitivos y afectan la forma en que el niño mastica y habla. Una caries no tratada en un diente de leche también puede infectar el diente permanente que viene debajo.

"Sangrar al cepillarse es normal"

No lo es. El sangrado de encías suele ser un signo temprano de gingivitis, una condición tratable si se aborda a tiempo, pero que puede avanzar a algo más serio si se ignora.

"Ir al dentista es solo para arreglar problemas"

La mayor parte del trabajo de un buen dentista es prevención: detectar señales tempranas, educar sobre hábitos y evitar que los problemas lleguen a necesitar tratamientos mayores.

¿Tienes dudas sobre algún tratamiento? Conversemos en tu próxima consulta.

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